
En ese momento los Nazis preparaban una guerra de destrucción, ocupación, exterminio masivo y conquista de todo el planeta. Era imposible para las civilizaciones del espacio exterior imaginarse que se permitiría el surgimiento de semejante monstruo. En su afán de superar tecnológicamente a sus enemigos, convirtió la pacífica nave cohete de contacto interplanetario en horrendas armas de destrucción masiva.
Los famosos cohetes V1 & V2, cargados con explosivos en vez de científicos ilustres, llovieron sobre los Países Bajos e Inglaterra desde 1944 causando muerte y destrucción en la población civil. Grande fue el asombro de la comunidad científica mundial por el enorme e inexplicable salto tecnológico de la milicia Nacional-Socialista.
Afortunadamente dichos diagramas fueron interpretados incorrectamente y su desarrollo truncado en parte gracias a la necesidad de una colaboración múltiple para el despliegue de semejante proyecto.
Mano de obra esclava, escasez de materias primas, devaneos de la demencial cúpula Nazi e incluso según algunos la tardía pero eficiente intervención de los extraterrestres (los famosos y misteriosos “Foo Fighters” avistados por los aviadores Aliados durante sus misiones de bombardeos a la industria bélica Alemana) pudo impedir una tragedia global al entrampar el esfuerzo criminal por poner la tecnología alienígena creada para la paz al servicio de la guerra.
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